Economía

Uber, el toque de campana que marcará el ritmo de la economía digital

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El logo de Uber en un smartphone –

Máxima expectación ante la salida a Bolsa de un gigante sin beneficios estables y señalado por los problemas regulatorios

Twitter, Facebook, Alibaba, Amazon, Spotify, Snapchat… y ahora Uber. 2019 será su momento para salir a Bolsa. El folleto de su oferta pública de venta ya ha sido presentado en la Comisión de Valores de Estados Unidos -conocida como la SEC-, según desveló «The Wall Street Journal». Sin embargo, los detalles del despliegue aún son una incógnita porque la información fue remitida al organismo de manera confidencial. Fuentes de la compañía consultadas por ABC se niegan a desmentir o confirmar la información; algo se cuece en el gigante del transporte que hará moverse a alguien más que a sus clientes.

«Es una de las salidas a Bolsa más esperadas», explica Joaquín Robles, analista de XTB. Y no es para menos, porque esta puede suponer el pistoletazo de salida para la nueva generación de «unicornios» y otros que están por llegar a serlo. «Vamos hacia un mundo en el que estas empresas serán fundamentales en el parqué», prosigue el experto, aunque desconfía de todas las especulaciones sobre el valor que se habla que tiene Uber.

Robles recuerda que en la última ronda de financiación -con Toyota- los expertos tasaron la empresa en unos 70.000 millones de dólares… aunque todo «dependerá de lo que se cruce en el mercado». Dice, asimismo, que «estas salidas a Bolsa no reflejan realmente lo grande que son las compañías».

Los expertos creen que la falta de beneficios no lastrará su toque de campana

Pese a todo, nadie niega ese halo de misterio que aúna Uber sobre lo que puede llegar a sacar y captar en el mercado. «Estas sociedades representan modelos disruptivos de negocio, respaldados por una corriente social muy capitalizada, muy poderosa, que tiene una perspectiva financiera diferente a la del inversor tradicional», afirma Francisco Isidro Núñez, profesor de Economía y Finanzas de ESIC Business & Marketing School. En otras palabras, este analista hace hincapié en que para «el inversor potencial de Uber tiene más importancia el sentimiento de pertenencia a una comunidad, esa especie de ‘‘dividendo emocional’’, que la rentabilidad en el corto plazo».

La información del diario norteamericano sitúa el toque de campana de Uber como uno de los mayores de la historia -entre 17.000 y 20.000 millones-, por encima incluso de lo que protagonizó Facebook y cerca de General Motors. El gigante del transporte tiene ante sí los libros de historia.

Esa tesis de que Uber marcará una época con su salida al parqué en 2019 -de llegar a producirse- también la sostiene José Ramón Sánchez Galán, profesor de EAE Business School: «La expectación puede ser equiparable a Alibaba». La de la empresa de los «coches negros» estará en boca de todos en Silicon Valley de cara al próximo ejercicio… aunque Uber no es solo transporte de viajeros. «Uber Eats está valorado en 20-25 mil millones», dice este especialista. Y, para lograr batirse entre los grandes de Wall Street, sabe que Uber necesita ampliar sus fronteras y su negocio.

Prepararse para salir a Bolsa dará a Uber más credibilidad para con sus inversores

Hay quien estima que su división de reparto de alimentos se «comerá» buena parte del pastel pero una cosa es clara: ir a la Bolsa en busca de capital significa expansión, globalización, ambición. «No quieren que la propiedad se les escape sino buscar capital para ampliar mercados», asegura Sánchez Galán.

Así las cosas, en Uber no son todo claros sino que también hay sombras que se ciernen sobre su negocio. El beneficio sostenido brilla por su ausencia; la volatilidad de sus resultados hace de ella una compañía poco predecible; y el conflicto social que libra en todas las calles en las que está presente siempre es un acicate para desconfiar. Aun así, estos problemas no son el talón de Aquiles de la empresa. «El mercado lo que premia es la innovación y su valoración el día de mañana. Y en Estados Unidos ya tiene una posición dominante», constata Robles, de XTB.

Incluso, hay ejemplos que avalan que las cifras de negocio no lo son todo sino que el proyecto a futuro es su verdadera capitalización. «Cuando Spotify salió a Bolsa, lo hizo dirigiéndose a inversores minoritarios y rompiendo todos los cánones financieros (sin rango de precios, sin oferta de nº de títulos, sin ‘‘road show’’…) Snapchat protagonizó este año una sorprendente subida cuando sus pérdidas se habían disparado. La razón estaba en su puro y mero crecimiento como red social». Así, hay quien confía en las compañías en función de las expectativas. Y los expertos creen que este será el caso de Uber.

Precedente

La empresa de transporte es la excusa perfecta para que otros de la economía digital se decidan a salir al parqué, ya sea al neoyorkino, londinense, español o cualquier otro. La prueba definitiva para el sector. «Puede suponer un punto de inflexión para el resto de empresas de la economía digital», afirma Sánchez Galán, de EAE. Una manera de tomar la tensión a los mercados para comprobar cómo aceptan los inversores -de una vez por todas- que la tecnología es el presente y el futuro.

Tras la sociedad de San Francisco, otras aguardan para dar un paso adelante. Airbnb, empresa de alquiler vacacional, lleva tiempo en las quinielas para lanzarse al parqué y el mismo consejero delegado de Deliveroo -reparto de comida-, Will Shu, afirmó recientemente en una entrevista con ABC que salir a Bolsa «es una posibilidad» que tendrán que valorar.

La de Uber será la primera de muchas para hacer visible a un sector que precisamente es «invisible» en lo físico. «El gran problema del sector es que son intangibles», dice Sánchez Galán. Aun así, hay quien confía en que una salida a Bolsa aportaría ese punto de madurez que requiere toda gran sociedad. «Suelen tener estructuras y equipos más livianos que otro tipo de empresas. Y, por tanto, todo lo que sea una mayor profesionalización y control es muy útil. El mero hecho de prepararse para una salida a Bolsa y tener que cumplir determinados requerimientos que los reguladores bursátiles exigen va a contribuir a fortalecer a este tipo de compañías y darles mayor credibilidad de cara a los potenciales inversores», detalla Javier Fernández-Galiano, director de Financial Advisory de Deloitte. Un esfuerzo de todo el sector para dejar de ser «unicornios» y convertirse en el caballo ganador.

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