Economía

La crisis de las «low cost» pone en jaque la conectividad aérea de España

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Un avión de Ryanair despegando del aeropuerto de Málaga –

La industria advierte del impacto que puede tener en las cifras de turistas extranjeros la reducción de bases en Canarias y Baleares

La crisis de Norwegian, el cambio de rumbo de Ryanair e incluso la quiebra de la alemana Germania han encendido las alarmas del sector turístico. Hoteles y agencias de viaje alertan de que el cierre de bases y el desvío de vuelos anunciado por estas compañías suponen «una gran preocupación» y pueden condicionar la temporada de verano.

Es la respuesta a anuncios como el realizado por Norwegian hace escasas semanas, cuando la compañía reconoció que cerraría las bases de Gran Canaria, Tenerife y Palma de Mallorca. Además, advirtió que disminuiría los vuelos a estos aeropuertos. La decisión ha abierto un conflicto con la plantilla de la «low cost», que reclama a la aerolínea que justifique el cierre de estas bases. La situación ha llegado a tal punto que los pilotos de la compañía, organizados en el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) y USO, han amenazado con convocar huelgas este mismo mes.

Los sindicatos acusan a la empresa de ofrecer traslados individuales sin haber constituido una mesa de negociación. «Lo más normal sería llevar a cabo un ERE, pero Norwegian está demostrando mantenerse también al margen de la legislación nacional», apuntan fuentes sindicales. Mientras, la firma recuerda que es la única aerolínea de bajo coste con convenios colectivos en vigor y destaca que pretende implantar un procedimiento colectivo de movilidad geográfica para «preservar el máximo posible de puestos de trabajo». La semana pasada, en medio de este tira y afloja, la aerolínea presentó sus resultados de 2018, que reflejan unas pérdidas de 150 millones de euros.

«Después de que IAG rechazara su compra, Norwegian está intentando una alianza con JetBlue para mantener su conectividad. Pero hoy por hoy el futuro de la compañía no está ni mucho menos garantizado», explican desde las organizaciones de trabajadores.

Ryanair no ofrece muchas más certezas. La «low cost» irlandesa, que perdió 20 millones de euros en su tercer trimestre fiscal, está recortando aviones en sus bases de Gran Canaria y Lanzarote, lo que ha reavivado el conflicto laboral dentro de la empresa, que desde el 1 de febrero debe aplicar la legislación española. Es por ello que los sindicatos proponen un ERTE para resolver la situación. A falta de un acuerdo, está previsto que ambas partes mantengan una reunión en el SIMA canario el próximo 15 de febrero.

En este contexto, la semana pasada distintas informaciones apuntaban a que el consejero delegado de Ryanair, Michael O’Leary, había afirmado públicamente que la gente «está harta de Canarias» y «prefiere ir a Israel». Unas declaraciones que llegaron hasta el propio presidente regional, Fernando Clavijo, que pidió explicaciones al directivo en una carta. Desde la compañía, sin embargo, niegan que O’Leary pronunciara realmente esa frase.

Esta particular crisis de dos de las «low cost» más importantes de nuestro país – Ryanair fue en 2018 la aerolínea más utilizada en España por octavo año consecutivo- ha encendido las alarmas del sector turístico, que destaca que territorios como Baleares y Canarias dependen en gran medida de la oferta comercial de las «low cost» para atraer turistas extranjeros. Una oferta que, previsiblemente, se reducirá durante los próximos meses, lo que a su vez repercutirá en el precio de los vuelos.

«Hay una gran preocupación. Canarias y Baleares son destinos clave. Fomenta más la conectividad de España una ruta de bajo coste entre las islas y ciudades secundarias de Europa que una de Madrid o Barcelona con las grandes capitales», explica el secretario general de la patronal hotelera Cehat, Ramón Estalella. Hay que tener en cuenta que, el año pasado, Baleares, con 13,8 millones (+0,5%) y Canarias, con 13,7 millones (-3,3%) fueron la segunda y la tercera región que más turistas atrajeron. Solo se vieron superadas por Cataluña, con 19,1 millones de visitantes foráneos.

Desde la organización de empresas turísticas Exceltur destacan por su parte que «mantener la conectividad está siendo una de las prioridades del sector en un contexto de incertidumbre por el Brexit». Un fenómeno que según explican desde la asociación, puede explicar que, mientras Norwegian y Ryanair reducen su apuesta por España, la demanda en regiones del Mediterráneo oriental crece entre un 30 y un 40%.

«Desconocemos si esta reducción de bases y aviones se produce por cuestiones financieras o por una apuesta por destinos extracomunitarios, donde no existe la preocupación provocada por incertidumbres políticas», añaden desde Exceltur.

Un mercado determinante

Y es que la crisis de las compañías de bajo coste se produce en mitad de un tsunami para el sector turístico: el Brexit. El secretario general de Cehat destaca que «todavía está por ver si Iberia y Vueling mantienen sus licencias si se produce una salida del Reino Unido abrupta, lo que sí que podría generar un caos aéreo en España».

Además, «la posible caída de la libra derivada de la ruptura puede mermar el poder adquisitivo de los británicos, que pueden optar por destinos más económicos». Según el INE, el año pasado, 18,5 millones de turistas británicos visitaron España, 300.000 menos que en 2017. De los 82,8 de visitantes que en total llegaron a nuestro país, 67,5 millones lo hicieron vía aérea.

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