Economía

Israel saca músculo digital y ensaya su Silicon Valley de la ciberseguridad

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En el complejo de Beerseba convivirán emprendedores, estudiantes y la inteligencia militar –

El parque tecnológico que levanta en el sur del país refrenda el éxito de un modelo que combina gasto público, inversión privada y formación

Con una inversión empresarial que ya ha rebasado el umbral de los mil millones de dólares anuales, Israel es uno de los actores más poderosos en el sector de la ciberseguridad. Solo les supera Estados Unidos. En 2018, el cuarto ejercicio consecutivo con cifras récord, la cantidad invertida por las 450 compañías tecnológicas radicadas en este país llegó hasta los 1,190 millones de dólares, un incremento del 47% respecto al año anterior.

«En 2014 abarcábamos el 10% del mercado privado global en ciberseguridad. En 2017 ese porcentaje se duplicó», presumió el primer ministro Benjamin Netanyahu en el Cybertech de Tel Aviv, la mayor feria internacional del sector, a la que ABC acudió invitado por la Embajada de Israel. «El número de habitantes de Israel supone el 0,1% de la población mundial, y recibimos el 20% de la inversión privada mundial en ciberseguridad. Es doscientas veces nuestro peso en el mundo».

Defensa civil

Israel ha logrado hacerse fuerte en el ecosistema digital gracias a su capacidad de redistribuir su obligado gasto militar, que supera el 4% del PIB, en el tejido empresarial y académico. En palabras de Yigal Unna, director general del Ciberdirectorado Israelí (INCD), órgano dependiente de la oficina del primer ministro, han sabido convertir la política de defensa en una política de defensa civil. Muchos jóvenes israelíes, tras cumplir los tres años de servicio militar, dan el salto de las unidades de seguridad militares a la empresas punteras del sector tecnológico.

«En otros países no aprovechan el paso por el ejército, nosotros sí», apunta Sagi Dagan, vicepresidente de la división de desarrollo de la Autoridad de Innovación Israelí. CyberArk -con más de 4.200 clientes por todo el mundo es la segunda compañía más grande del país- nació hace veinte años como una unidad militar. Desde su desembarco en la sociedad civil se han especializado en servicios como proteger de los ataques de los hackers tarjetas de crédito, datos de los clientes o sistemas informáticos.

Las más de doscientas compañías que se dieron cita durante la última semana de enero en Cybertech cubren todo el espectro, desde métodos para autentificar contraseñas hasta sistemas que garantizan la seguridad de barcos, videojuegos o electrodomésticos. Los programas de antivirus son ya un recuerdo prehistórico. «La ciberseguridad -dijo Netanhayu-, va a ser una de las industrias más grandes del mundo, junto a la movilidad, la salud y la alimentación».

Para estar a la vanguardia de esta transformación, el gobierno israelí quiere que todos los esfuerzos de su particularísimo modelo, esa asociación ejército-empresa-academia, converjan en la ciudad de Beerseba, a unos cien kilómetros al sur de Tel Aviv, en pleno desierto del Néguev. La idea del gobierno es replicar en la próxima «ciberciudad» de Israel el éxito de Silicon Valley (California), que aprovechó la infraestructura del ejército norteamericano y la NASA para convertirse en el mayor laboratorio de empresas tecnológicas del mundo.

Impuestos mínimos

Los primeros pasos ya están dados. La estación del tren que conecta Tel Aviv con Beerseba está a unos minutos de un complejo integrado por la Universidad de Ben-Gurión, especializada en temas de ciberdefensa, y varias sedes gubernamentales, entre ellas la del Equipo de Respuesta a Emergencias Informáticas. Estudiantes universitarios trabajan aquí en el 119, un teléfono gratuito de asistencia para cualquier ciudadano que sufra un ataque informático. La intención de Netanyahu es construir una decena de edificios nuevos a lo largo de los próximos años y llevar el grueso de la ciberinteligencia militar, unos 5.000 soldados, a esta «ciberciudad» de 140.000 metros cuadrados.

El ejército convivirá y se retroalimentará en Beerseba con unos 20.000 estudiantes y con un tejido empresarial que dará empleo a alrededor de 300.000 trabajadores, según las previsiones del ejecutivo. A lo largo de la próxima década se invertirán 13 mil millones de dólares para levantar un parque tecnológico que el gobierno quiere convertir en el centro de la innovación empresarial en ciberseguridad. Por el momento, solo el 4% de las compañías de alta tecnología están radicadas en el sur, frente al 51% de Tel Aviv.

«Será un gran negocio si conseguimos que nuestros graduados y nuestras unidades de inteligencia creen empresas y ganen dinero», sostiene el primer ministro. «Nuestra política es mantener los impuestos bajos y tener una regulación mínima». Para impulsar este proyecto, el gobierno ha cambiado su política en la concesión de visados a trabajadores de este sector y financia a los emprendedores que se establecen en Beerseba con exenciones fiscales del 20% en los salarios de sus trabajadores.

Impulso fiscal

La Autoridad de Innovación Israelí subvenciona también entre el 20 y el 50% del presupuesto de las nuevas «start-ups» con condiciones muy flexibles. Estas empresas no tienen la obligación de devolver el dinero si fracasan. Solo se comprometen a retornar una parte de sus beneficios por los derechos de autor de sus productos. La agencia recupera alrededor de un tercio de sus inversiones.

Kfir Nissan, fundador de Valid Network, explica que esta es la única manera de competir con gigantes tecnológicos como Facebook o Microsoft, con centros de desarrollo en Israel. «Se trata de un esfuerzo global», dice Sagi Dagan, de la Autoridad de Innovación Israelí: «Nosotros conocemos las necesidades de defensa, marcamos las pautas y establecemos las reglas el juego: ellos -el mundo académico y las empresas- desarrollan la tecnología y encuentran soluciones».

Tras el «boom», llega la estabilización

Más 200 compañías y «start-ups» dedicadas a ofrecer soluciones de ciberseguridad a empresas y gobiernos se dieron cita en el Cybertech de Tel Aviv, el mayor encuentro internacional de este sector. El evento reunió durante la última semana de enero a más de 15.000 asistentes, más de 170 oradores, entre ellos los ejecutivos de las compañías más grandes de Israel, y a alrededor de 160 delegaciones de unos 80 países. Todos coincidieron en que, tras varios años en los que la creación de empresas no ha dejado de crecer, el futuro del sector pasa por un periodo de consolidación en el que las grandes compañías absorberán a las pequeñas.

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